23.2.16

Señores con barba


Ayer realmente harta de pelearme con el dibujo de un vestido de comunión, que no me salía ni a la de tres, decidí vaguear un rato hacer acopio de material futuro y nada se me ocurrió más opuesto y relajante que un señor con barba, el resultado ni bien, ni mal, era un ejercicio para liberar la mente, pero me llevó a acordarme de un texto que tenía escrito hace ya tiempo:

Paseaba no hace mucho por la calle y se cruzó conmigo un chico, tal vez un hombre, no sé, el caso es que de al pasar él voltee la cabeza y lo vi alejarse fascinada, me había quedado prendada, era de complexión media, pelo castaño, gafas de sol y barba. 
Puede que en este instante pienses lo mismo que yo pensé segundos después, no sabía como era realmente, era absurdo creer que era atractivo porque no tenía ni la más remota idea de como verdaderamente era.
O sí, pues aquel chico u hombre, no sé, había elegido conscientemente ese atrezo, esa barba, esas gafas de sol y ese instante. Y yo realmente no quiero saber que es lo que hay debajo, no quiero a ese hombre tras la mascara, a mi lo que me había fascinado eran sus capas, somos así, muchos somos así, pedimos caras lavadas y almas puras pero nos gusta el engaño y la puesta en escena.
Esto viene a que ayer entre el gentio contemplaba a Javier Vielba con los Corizonas, miraba extasiada eso que llaman la erótica del escenario, aquel hombre con barba y aspecto de americano folclórico, con voz de locutor de radio mitad predicador mitad rockero y me dije: mañana lo googleo a ver como es sin barba y esta mañana he decidido no hacerlo, no me importa, no me interesa, la ilusión del escenario es lo que quiero guardar, las luces y el baile. 
Al final ellos también han encontrado sus armas, ha sido difícil, el siglo veinte los uniformó en muchos sentidos, encasilló a los hombres estéticamente, a nosotras nos dejo la máscara de pestañas y la barra de labios, los tacones imposibles y los sujetadores con relleno y bueno, una mujer natural, sin artificio, está muy bien, pero créeme hay pocas y me resultan un poco aburridas.
A mi dame algo de exceso, déjame pensar que puedo disfrazarme y ser cualquier otra persona.

2 comentarios:

  1. Me gusta tu post, la visión que compartes de un hombre con barba, la comparativa con nuestro rimel y labial :D

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